viernes, 20 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 27.

Nada más entrar en mi habitación, me senté en mi cama y abracé uno de los cojines. ¿Por qué ahora? ¿Por qué tenía que aparecer justo ahora? Por primera vez en mucho tiempo era realmente feliz con Harry, con Louis, con Sam, con los chicos... Y tenía que aparecer ella.
El ruido de unos nudillos chocando con la puerta suavemente hizo que dirigiera mi mirada hacia allí, a los pocos segundos se abrió y entró Harry.
 - ¿Puedo pasar? -preguntó.
Asentí.
 - ¿Qué tal estás?
Dijo mientras se acercaba y se sentaba a mi lado.
 - No lo sé...
Pasó uno de sus brazos por mis hombros y besó mi cabeza.
 - No entiendo muy bien nada de toda esta historia, creo que llego un poco tarde, pero sabes que te voy a apoyar en lo que sea.
En ese momento caí en la cuenta de que nunca le había contado nada de esa historia a Harry, y comprendí lo desorientado que se tenía que sentir.
 - No sabes nada, ¿verdad? -pregunté.
 - No, y me gustaría saberlo, pero si no quieres hablar de eso ahora no pasa nada...
Sentirme cerca de él era lo que más me tranquilizaba siempre, así que acorté distancias apoyándome en su hombro y él aprovechó para robarme un beso. Era perfecto.
 - ¿Por qué me miras así? -dijo.
No contesté me limité a sonreírle y a acariar su pelo. Definitivamente sí, era perfecto.
 - ¿No me vas a contestar? -insistió.
 - Te quiero.
Su cara fue una mezcla entre felicidad y sorpresa, era la primera vez que se lo decía a alguien y estaba tan segura de lo que sentía.
 - Y yo a ti, más de lo que te puedes imaginar.
 - ¿Quieres saber que pasó?
 - Solo si tú quieres contármelo...
Respiré profundo y comencé a narrarle todo desde cuando lo recordaba, lo mal que nos habíamos llevado siempre, como había empeorado todo cuando mi padre había muerto y al no tener nada que siguiera ligándome a ella, mi tío le había pedido la custodia y que por eso sentía tanta admiración y cariño por él.
 - No imaginaba que todo fuera así...
 - Desde ese momento, mi tío se siente responsable de mi felicidad y por eso intenta protegerme, e incluso sobreprotegerme muchas veces...
 - ¿Qué tienes pensado hacer? -preguntó.
 - No lo sé, ¿qué se supone que debería hacer? ¿Tú qué harías?
 - No sé, me cuesta ponerme en tu lugar, pero creo que solo tienes dos opciones...
Lo miré interrogante y comenzó a acariciar mi espalda .
 - Puedes pagarle con la misma moneda, se lo merece, y no acercarte a ella como si no la conocieras, o puedes demostrarle que vales mucho más que ella y presentarte allí con la mejor de tus sonrisas.
 - ¿Vendrías conmigo?
 - ¿Quieres que vaya? -se sorprendió.
 - Sí, claro que quiero.
Claro que quería, sabía que si lo tenía a mi lado y podía aferrarme a su mano, nada ni nadie podía hacerme daño.
 - Entonces, ¿cuando iremos?
No estaba segura de cuando quería ir, pero supuse que cuanto antes sería mejor.
 - ¿Ahora?
 - ¿Sabes donde es?
 - No, llamo a mi tío y le pregunto, ¿vale?
 - Perfecto, mientras iré a cambiarme de ropa. Ahora vengo.
Se dispuso a salir, pero antes de llegar a la puerta retrocedió y se colocó frente a mí.
 - Se me olvidaba algo.
Colocó su mano detrás de mi cabeza y me acercó a él suavamente, comenzando a besarme suavemente y profundizando poco a poco el beso.

jueves, 19 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 26.

CUMPLEAAAÑOS FEEEELIZZZZ, CUMPLEAAAAÑOS FEEEEELIIIIZZ, TE DESEAMOS @_neetxu CUMPLEAAAAÑOS FEEEEELIZ (8)



Llegué al lugar donde me había indicado y me encontré en una de las calles más lujosas de Londres. No me hizo falta ni preguntar por el restaurante que me había indicado mi tío, se veía perfectamente.
Nada más entrar, vi como un hombre perfectamente trajeado se acercaba a mí
 - ¿Tiene mesa reservada?
 - Sí, supongo que a nombre de Simon Cowel.
 - Ah, sí, perfecto. Sígame.
Me condujo a través de todo el restaurante hasta uno de los reservados, se paró ante uno de los biombos que los separaban del resto de la estancia, y me indicó que pasara con un gesto.
Nada más cruzar aquel biombo, pude ver a mi tío sentado ya en la mesa mirando su teléfono. Siempre igual, nunca cambiaría. Sonreí y me acerqué a él para abrazarlo.
 - Nunca cambiarás.
 - Pequeña, ¿qué tal estás?
 Noté como me abrazaba con más fuerza de lo normal, pero no le di importancia. Comencé a notarlo raro cuando noté como forzaba una sonrisa.
 - ¿Qué pasa? ¿Estás enfadado por lo de Harry? De verdad, te prometo que es buen chico, me trata mejor de lo que me podría tratar cualquiera, te lo juro...
 - No, no es eso. En eso yo ya no tengo nada que hacer, solo esperar que no te haga daño por su bien. -volvió a sonreír sin ganas.
 - ¿Entonces? ¿Te encuentras mal?
 - ¿Qué te parece si comemos? Tienes muchas cosas que contarme, ¿qué tal todo por aquí?
No pude evitar continuar preocupada, mi tío siempre que sonreía era porque lo sentía si no ni siquiera hacía un leve esfuerzo, pero mi efusividad por contarle lo feliz que estaba desde que había vuelto a Londres. Él, al contrario que muchas de las veces que hablaba conmigo, me escuchaba todo lo que decía e incluso sonreía y daba su opinión. Cuando terminé de contarle todo ya habíamos llegado al postre.
 - Y bueno, eso es todo lo que puedo contarte. -concluí.
 - ¿Te apetece postre?
 - No estaría mal algo de chocolate, ¿tú no quieres?
 - No, yo tomaré un café.
Pidió por ambos y se quedó mirándome en silencio.
 - ¿Me vas a decir ya lo que pasa? ¿Sigues con Rochelle?
 - Oh, sí, ella está de aquí.
 - ¿Aquí? ¿Dónde? ¿Por qué no ha venido a molestarme?
 - Porque ella no te molesta, eres tú que la odias como a todas. -sonrió, esta vez de verdad.
 - Mentira, son ellas.
En ese momento comprendí que mis sospechas eran cierta, algo malo pasaba, por eso no había querido traerla.
 - ¿Me vas a decir ya qué pasa? Estoy completamente segura que algo malo pasa...
 - Sí, pasa algo malo, pero solo quiero que lo sepa, después lo que decidas hacer es cosa tuya y yo te voy a apoyar decidas lo que decidas.
Mi expresión se había tornado más seria aún, nunca lo había oído hablar así.
 - Recuerdas que cuando eras pequeña y viniste a vivir conmigo, me dijiste que no querías volver a saber nada de tu madre, ¿verdad?
"Tu madre" escuchar esas palabras provocaron que mi corazón empezara a latir más fuerte de lo normal, había evitado durante mucho tiempo pensar en ella y en todo lo que había pasado. ¿Qué tenía que ver ella en ese momento?
 - ¿Qué quiere? -susurré.
 - Está enferma y me ha pedido que te lleve a verla...
 - ¿Qué?
No podía creer lo que escuchaba, no podía creerme que fuera capaz de pedirme eso después de todo lo ocurrido.
 - Es decisión tuya, yo no voy a obligarte a nada y te apoyaré en lo que decidas.
 - Pero..., ¿por qué?
 - No lo sé, Gabriella, solo sé que ella llevaba años viviendo en Italia con su novio..., y ha pedido que la trasladen aquí.
 - ¿Para qué?
 - Para estar cerca de ti, eso es lo que me ha dicho...
 - Pero..., yo... ¿Puedo volver a casa?
 - Te acompaño. No quiero que vayas así sola.
Salimos los dos del restaurante y subimos a su coche. Fuimos en completo silencio todo el camino y al llegar a casa, llamó al timbre.
 - Ya voy y... ¿Simon? ¿Gabriella? -pude escuchar la voz de Harry- ¿Qué ha pasado?
 No contesté, lo esquivé y fui directa a mi habitación, pero pude escuchar como se quedaba hablando son mi tío.

miércoles, 18 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 25.

 - ¿Contigo solo?
 - Sí, pero si quieres puedes acompañarme.
 - ¿Quieres que vaya?
 - No hace falta, además no creo que sea buena idea, no quiero que te mate nada más verte conmigo...
 - Que graciosa... Bueno, esto ya está, ¿cenamos?
Pusimos entre los dos la mesa y cenemos, para después sentarnos en el sofá y ver la tele juntos.
 - ¿Cuando vuelve Louis? -pregunté.
 - Mmmm..., no sé...
En ese momento tuvimos nuestra propia respuesta, la puerta se abrió y los dos miramos como Louis cargado con sus maletas entraba.
 - Necesito ir al baño con urgencia. -dijo nada más cerrar la puerta.
Vimos como se encaminaba al baño, pero antes de entrar, comenzó a caminar marcha atrás y nos miró boquiabierto.
 - ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué tú...y tú...? ¿Qué hacéis abrazados?
Harry y yo, nos miramos y no pudimos evitar soltar una sonora carcajada.
 - Ve al baño, luego te lo explicamos todo.
Aprovechando que Louis se metió en el baño, yo me levanté.
 - ¿A donde vas?
 - A dormir, se lo explicas tú a Louis, ¿verdad? -reí.
 - Sí, huye...
 - Igual que tú con mi tío, estamos en paz. Buenas noches.
Me encaminé hacia mi habitación, pero a los dos pasos escuché como carraspeaba y sonreí.
 - Se me olvidaba...
Me acerqué a él y le di un beso corto.
 - Ahora sí. Buenas noches, pequeña.
Los días pasaron bastante rápidos desde aquel momento, a pesar de que Harry y yo estábamos bien junto, solo lo sabían los chicos, Sam y mi tío. Yo había dejado a Tom con la excusa de que tenía dudas y quería estar sola, y dedicarme a estudiar, y Harry se limitaba a negar todas las relaciones que salían de la nada.
 - No entiendo por qué no podemos decir la verdad, no quiero que sigan emparejándome con cualquiera.
 - No quiero que Tom se entere, no se merece que le haga daño.
Había decidido mantenerlo en secreto por él y bueno, porque todavía no había vuelto a hablar con mi tío del tema, pero sobre todo porque no quería que Tom pensara que había jugado con él.
Aquella mañana me había levantado temprano para pasar por casa de Sam e ir juntas a la universidad. Nada más salir de la habitación para coger algo para desayunar me encontré con Harry y Louis desayunando.
 - ¿Te vas? -me preguntó Hazza.
 - Sí, tengo que ir a casa de Sam y después iremos a la universidad. ¿Vosotros vais a hacer algo?
 - Tenemos una entrevista ahora. -contestó Lou- ¿Vendrás a comer con Sam?
 - No, hoy llega Simon, tengo que hablar con él.
Me despedí de los dos y salí camino a casa de Sam. No tardé más de 10 minutos en llegar en metro.
 - Cualquiera diría que la gran Gabriella Cowel utilizaría el metro.
 - ¿Qué? Es muy cómodo y no tengo que hablar con conductores insoportables.
 - ¿Sigues rehuyendo a Peter desde que os vio a Harry y a ti...
 - Oh, cállate. Y bueno, cuéntame, ¿qué tal el viaje con Louis? Llevas días aquí y todavía no me has contado nada.
 - ¿Y él?
 - Bueno, él se lo contó a Harry delante de mí, pero yo quiero escuchar tu versión que seguro que es más bonita.
 - ¿Más bonita? Pues, a ver, me llevó a París y bueno, no hicimos nada importante, fue un viaje de novios... Ya sabes, me trató como un reina, es perfecto...
 - Oh, que bonito... Vas a comer hoy, ¿verdad?
 - Sí, me invitó él, me dijo que quería pasar tiempo conmigo que en nada tenía la gira...
 - Sí, empiezan en un par de semanas...
 - Lo voy a echar de menos...
 - Y yo a Harry..., bueno, y a todos...
 - Bueno, pero ahora todavía no se han ido, ¿no vas a comer tú?
 - No, llegó anoche mi tío y quiere que hablar conmigo esta tarde.
 - ¿Tienes miedo?
 - ¿Miedo por qué? No, yo conozco mejor a Harry que él, no me va a decir lo que tengo que hacer.
Las dos entramos en clase y pasamos la más eterna de todo el curso, ella quería ver a Louis y yo quería que llegara el momento de hablar con mi tío, pero al fin llegó el final y pudimos salir.
 - ¿Te veo mañana?
 - Si no os movéis de casa en toda la tarde no creo que llegué más allá de media tarde, ya sabes que mi tío siempre tiene trabajo...
 - Bueno, pequeña, cuando acabes de hablar con él llámame y cuéntame todo, ¿vale?
 - Vale, Sam. Gracias.
La abracé y me despedí de ella. A pesar de que no pásabamos demasiado tiempo juntas, ella siempre iba a ser la persona más importante de mi vida por encima de cualquiera, ella era la única que había estado en todos los momentos de mi vida, felices y tristes. Ella era la única que me complementaba a la perfección, la única que me entendía o que al menos hacía lo posible por entenderme.
Nada más salir del campus, cogí mi teléfono y marqué el número de mi tío. Enseguida me contestó, me dijo donde nos veríamos y colgó. Paré un taxi y me dirigí hacia la dirección que me había dado. Nunca me habría imaginado que me diría lo que me iba a decir.


Lo siento! Es super soso, pero es que es de enlace jajajaja. Un besito :)

martes, 17 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 24.

Hoy carezco de inspiración, solo me llevó 20 minutos hacer este capítulo, o sea que imaginaos lo malísimo que es jajaajaja LO SIENTO. Gracias por leerme ♥



Me quedé en silencio, no tenía claro que quería hacer... Ni siquiera tenía claro si quería creer en lo que Harry me decía. Todo podría ser una mentira para conseguir mi perdón.
 - Supongo que es demasiado pronto para pensar que hacer, ¿no?
Lo miré directamente a los ojos, no me podía estar mintiendo, aquellos ojos estaban cargados o al menos lo estaban, ahora había bajado la cabeza y había suspirado sonoramente.
Levanté mi brazo y rocé con mi mano su barbilla, él volvió a mirar a los ojos y yo le sonreí.
 - De momento solo hay una cosa que quiero hacer...
 - ¿Qué es? -preguntó curioso.
 - Algo para lo que llevo esperando mucho tiempo...
Al escuchar esas palabras entendió a lo que me refería y sonrió. Era precioso cuando sonreía, cuando se le marcaban los hoyuelos y mostraba su perfecta sonrisa.
 - Yo también llevo esp-
Lo callé con un beso, un beso que los dos llevábamos esperando mucho tiempo, parecía no tener fin, parecía ser eterno y yo estaba conforme con ello, quería que se parara el tiempo y que todas mis preocupaciones se limitaran a que no se me acabara el aire, y a él tampoco parecía preocuparle lo que pasara a nuestro al rededor. Éramos uno en aquel momento, pero se separó de golpe.
 - Gabriella, esto no está bien, tú tienes novio...
 - ¿Sabes por qué tengo novio? Porque tú tenías novia.
 - Ah, ¿nisiquiera te gustaba?
 - Mañana me ocuparé de eso, ahora...
Volvió a acercarme a él poniendo sus manos en mi cintura y continuamos besándonos, y así, entre besos pasamos la tarde entera.
 - Creo que deberíamos preparar algo para cenar..., ¿qué te apetece?
 - Oye, Harry, ¿crees que debería llamar a mi tío?
 - Sería lo más coherente... Tarde o temprano se va a enterar...
 - ¿Por qué?
 - No puedo salir a la calle con una chica y que no sea noticia en la gran mayoría de las revistas el día siguiente...
 - Pero... ¿y si quiere llevarme de vuelta a casa? ¿No sería mejor que nos enclaustráramos hasta que sea mayor de edad?
 - Vaya, así que lo de ser valiente es todo pura apariencia...
 - No finjas, tú también le tendrías miedo a mi tío...
 - He de ir a preparar la cena, ¿quieres algo en especial?
 - ¿Ves? Y huyes... No sé, sorpréndeme.
Salió de allí dejándome sola, y tras darle muchas vueltas, decidí llamar a mi tío. Me merecía una explicación para todo aquello.
Un tono, dos tonos, tres tonos...
 - ¿Gabriella? -su voz intimidaba más todavía por teléfono.
 - Ho-hola...
 - ¿Ha pasado algo? Estaba pensando en llamarte, iré esta semana a Londres y quería verte.
 - Yo..., tengo que hablar contigo...
 - ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
Cerré los ojos con fuerza y respiré hondo para soltarlo sin pensar.
 - Quiero estar con Harry.
 - ¿Qué?
 - Ya me has oído. No entiendo a que viene todo lo que has montado, no lo entiendo.
 - Lo hice todo por tu bien, Gabriella.
 - ¿Sin preguntarme antes?
 - Sabía cual sería tu respuesta. Hablaremos de esto cuando vaya, tengo trabajo.
No me dio tiempo a responder, me colgó sin más.
La misma historia de siempre, siempre tenía trabajo y no tenía tiempo para escucharme.
Me levanté y fui a la cocina.
 - ¿Qué haces? -le pregunté.
 - Algo rico para ti, ¿te pasa algo?
 - He hablado con Simon.
Al escuchar el nombre de mi tío, comenzó a ponerse pálido y se le cayó al suelo uno de los utensilios que tenía en la mano.
 - Luego la cobarde era yo, ¿no?
No pude evitar reírme y él continuaba agarrándose a la encimera para no caerse.
 - No tiene gracia, no la tiene... ¿qué te ha dicho? Quiere matarme, ¿verdad?
 - Sí, de hecho viene esta semana para hablar contigo.
 - ¿Qué? ¿Como? ¿Por qué?
Esta vez lo que le fallaron fueron las piernas, ya que casi se cae y yo no pude evitar seguir riéndome.
 - Que no, que solo quiere hablar conmigo...

lunes, 16 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 23.

Seguía tumbada en la cama con la cara aplastada contra la almohada, intentando mantener la mente en blanco.
 - ¿Puedo pasar?
Levanté la cabeza de la almohada y me giré. Allí estaba él, apoyado en la puerta.
 - Ya estás dentro.
Volví a hundir mi cabeza en la almohada ignorándolo, pero enseguida noté como la cama se hundía y supuse que se había sentado.
 - ¿Podemos hablar o vas a seguir ignorándome?
 - Habla, te escucho. -dije sin moverme.
 - Gabriella... -reprochó.
De mala gana, me levanté y me senté mirándolo.
 - ¿Y bien?
 - Antes me has preguntado que pienso, ¿quieres saberlo?
Me sorprendió que viniera a hablar de eso y no de cualquier otra tontería.
 - Si no no te lo hubiera preguntado...
 - Pienso que eres una insoportable, que me desesperas, que te comportas como una niña pequeña, que eres una caprichosa, una mimada..., pero que por algún motivo no puedo sacarte de mi cabeza desde hace un año.
 - ¿Te refieres al día que te vi besándote con mi prima?
Suspiró y bajó la cabeza.
 - Supongo que es hora de contarte toda la verdad...
Lo miré interrogante, y él pareció pensar como decirme todo lo que pensaba durante unos segundos. Me miró, buscó mi mirada y respiró profundo.
 - Yo no quería hacer nada con tu prima, solo quería acercarme a ti y conocerte.
 - ¿Qué? ¿Besaste a mi prima para acercarte a mí y conocerme?
 - No, me he explicado mal, lo siento. Quería decir que a la única persona de aquella fiesta que me moría por besar era a ti, y todavía me sigo muriendo por hacerlo.
 - Perdona, pero sigo un tanto perdida...
 - Supongo que será mejor que te cuente todo lo que pasó aquella noche...
 - Sí, supongo que será lo mejor.
 - Yo no quería ir sin los chicos, pero Simon había insistido mucho, ya que yo era amigo de tu prima y ella quería que fuera. Pero una vez allí, te vi bajar por las escaleras de aquella casa, y desde ese momento, no puede evitar buscar una ocasión para hablar contigo, esperé a que fueras a coger algo de beber a la mesa y me acerqué. Esa fue nuestra primera conversación.
 - La recuerdo... -susurré.
 - Hablamos durante horas, ¿lo recuerdas? -asentí- Y no entendía como, no entendía por qué, pero en menos de 5 minutos ya te habías colocado en mi cabeza para siempre.
 - ¿Y qué fue lo que pasó?
 - Tu tío me dijo que me alejara de ti, que buscara la forma de que me odiaras y de que no tuviera posibilidad de volver a acercarme a ti.
 - ¿Qué?
Noté como al escuchar aquellas palabras me había puesto pálida y todo en mi cabeza daba vueltas sin dejarme pensar con claridad, no entendía nada
 - Sí, tú tío siempre ha pensado que le voy a hacer daño a todas las chicas con las que esté, pero no es así... No siempre tengo yo la culpa, y contigo estoy seguro de que me cortaría las manos antes de hacerte daño...
 - Pero..., pero no lo entiendo... Él sabía que yo estaba mal...
 - Desde aquel día no volví a saber nada de ti, pero fue inútil, porque a pesar de lo que te dije cuando te vi por primera vez en esta casa, lo único en lo que pensaba era en abrazarte y no volver a soltarte nunca, pero debía mantener las distancias... No quería volver a perderte de nuevo.
 - Harry...
 - No digas nada, entiendo que tengas demasiada información junta en la cabeza y quieras pensar. Te dejo sola.
Cuando lo vi casi saliendo de mi habitación, sentí que lo último que quería en ese momento era estar sola. Al fin y al cabo, según lo que me había dicho, él lo había pasado tanto o peor que yo.
 - Harry, espera.
Se giró justo al llegar a la puerya yo me levanté corriendo a abrazarlo.
 - No me dejes, por favor.
Me abrazó fuerte contra él y estuvimos así varios minutos, hasta que me hizo la pregunta que no quería plantearme.
 - ¿Qué vas a hacer ahora? Digo, ¿vas a decirle algo a Simon? ¿Vamos a seguir tratándonos mal para disimular lo que sentimos? ¿O ha llegado el final y vamos a empezar a ser tú y yo?

domingo, 15 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 22.

 - ¿Estás mejor? -me preguntó todavía abrazándome.
 - Sí, gracias... -susurré.
Me acarició el pelo y yo comencé a separarme de él poco a poco.
 - Creo que es mejor que vayamos a dormir. Era solo una pesadilla, nunca pasan en la realidad. -intentó tranquilizarme.
 - Harry, no quiero dormir...
 - Pues podemos trasnochar, ¿tienes clase mañana?
Negué con la cabeza y él se acomodó, sentándose a mi lado, de modo que mi cabeza quedaba apoyada en su pecho.
 - Y cuéntame, ¿qué pesadillas has tenido tú? -le pregunté.
 - Pues, cuando era pequeño, soñaba que un payaso me perseguía y aparecía por todos los sitios, y siempre se repetía...
 - ¿Le tienes miedo a los payasos?
 - ¿Miedo yo? Claro que no...
 - Yo les tengo miedo. Son horribles...
Seguímos hablando hasta que me quedé dormida y él me llevó a mi cama.
 - Buenas noches, princesa. -dijo besándome la cabeza.
Estiré mi brazo y cogí su mano.
 - Quédate aquí, por favor.
Sonrió y se hizo un hueco a mi lado, pasó uno de sus brazos por mis hombros y yo apoyé la cabeza en su pecho.
 - Ahora sí. Buenas noches, Harry.
A la mañana siguiente, cuando me desperté, él seguía allí. Era precioso cuando dormía, parecía un bebé.
Intenté sacar su brazo de mis hombros sin que se despertara, pero fue inútil, al primer movimiento se despertó.
 - ¿Estás bien? -me preguntó nada más abrir los ojos.
 - Sí, solo quería ir al baño y a hacer el desayuno. -sonreí.
Me soltó y, como un niño pequeño, se giró y volvió a quedarse dormido. No pude evitar quedarme un rato mirando como dormía apoyada en la pared, era precioso.
Fui al baño y después a la cocina para preparar el desayuno para los dos. No podía dejar de pensar en él, en su sonrisa, en su mirada... ¿Me estaba enamorando? ¿O quizás ya lo estaba? Una parte de mí se negaba a dejarme llevar por lo que sentía, no dejaba de recordarme lo que había pasado un año atrás, pero otra parte de mí gritaba que me dejara llevar, que disfrutara de él y que no le dejara ir. Eso sí, las dos parte coincidían en que Tom no formaba parte de mi corazón.
 - ¿En qué piensas?
Me giré y lo vi apoyado en la puerta mirándome.
 - En demasiadas cosas...
 - ¿Desayunamos y dejas de pensar por un momento?
 - Será mejor.
Me ayudó a colocar todo sobre la mesa y nos sentamos los dos a desayunar.
 - ¿En qué pensabas? -me preguntó.
 - ¿Quieres saberlo?
 - Sí, creo que me ayudaría a decirte algo.
 - Pensaba en que no puedo sacarte de mi cabeza, en que estás por todas partes, estoy con Tom y te veo a ti, abro la puerta de mi habitación y te veo a ti, vengo a la cocina y siempre estás tú, veo la televisión contigo... Estás por todas partes, Harry.
 - ¿Y qué piensas sobre todo eso?
 - No lo sé, no sé ni lo pienso, ni lo que me gustaría realmente pensar... No sé si hacerle caso a mi cabeza o a mi corazón, no sé si olvidarme del pasado y vivir el presente... ¿Y tú, Harry? ¿Tú qué piensas?
 - Pienso que... No lo sé, supongo que será mejor dejarlo todo como está.
No pude evitar que me doliera esa respuesta, pensaba que sí que sentía algo por mí.
Los dos continuamos desayunando en silencio y al acabar, empecé a recoger todo.
  - Lo recojo yo, tú ya lo has hecho. -dijo quitándome la taza de la mano.
Dejé que recogiera él todo y me fui a mi habitación. Necesitaba pensar con claridad.
 - ¿Por qué, Harry? ¿Por qué no puedo entenderte? -susurré hundiendo mi cabeza en la almohada.
No entendía nada, no entendía a que venía su comportamiento, no entendía como podíamos estar tan bien y que todo cambiara en menos de diez minutos... No entendía como a pesar de todo algo dento de mí me decía que me ocultaba algo, y que eso era lo que nos hacia estar tan separados y a la vez tan juntos.

NARRA HARRY

¿Qué se supone que había hecho? ¿Por qué le había dicho eso? Claro que sabía lo que pensaba, estaba más que seguro de lo que pensaba, pero tenía miedo de que por dejarme llevar, Simon se la llevara de vuelta y no la volviera a ver. No quería perderla, pero si seguía negando la realidad y haciéndole daño, la iba a perder de todas formas.

sábado, 14 de abril de 2012

Mi pesadilla. Capítulo 21.

Ya habían pasado casi dos semanas desde aquella comida en el restaurante. Ahora los chicos pasaban mucho más tiempo en casa, ya que les quedaba un mes para empezar la gira y casi no tenían entrevistas, por lo que casi siempre estaban todos en casa.
Louis y Sam, por su parte, estaban disfrutando de las primeras semanas de su relación como si no hubiera mañana, hacían una pareja perfecta y este fin de semana, aprovechaban que ella no tenía clases y que él no tenía compromisos para ir de viaje.
Yo, por otro lado, no había vuelto a quedarme sola con Harry y él, bueno, había vuelto a discutir con Eli y se habían separado, pero corrían rumores de que estaba con otra chica o al menos eso decían las revistas, yo había decidido no preguntarle. Por otro lado, con Tom, mantenía distancias en la universidad, pero casi siempre que los dos podíamos estábamos juntos, aunque solamente estaba con él para intentar olvidarme de Harry.
 - ¿Vas a hacer algo hoy? -me preguntó Louis sacando la maleta de su habitación.
 - Supongo que iré a ver a Tom o vendrá él, no sé. ¿Os vais ya? ¿El vuelo no salía por la noche?
 - Sí, pero ya sabes como es Samantha, tiene que estar siempre mil horas antes...
 - Ah, sí, su extrema puntualidad...
Los dos reímos.
Harry salió también de su habitación, se suponía que él los iba a llevar al aeropuerto y, después de que me despidiera de Louis, los dos salieron hacia allí.
 Al poco rato de que se fueran, Tom me llamó y me dijo que vendría a casa en menos de una hora, y así fue, en menos de una hora llamó a la puerta.
 - Hola, preciosa.
Me dio un beso corto y lo dejé pasar.
 - ¿Qué hacemos? -pregunté.
 - Podemos ver una película. Mmmm... ¿qué te parece esta? -dijo sacando una del mueble.
 - ¿Love Actually?
Esa película me recordaba demasiado a Harry, era su favorita, la habíamos visto junto con Louis un día que yo estaba enferma y ellos se propusieron cuidarme, lo había visto verla solo montones y montones de veces, y yo, sin que él me viera, me apoyaba en uno de los marcos de la pared para observarlo mientras la veía.
 - ¿Hola? ¿Estás ahí? -dijo Tom.
 - ¿Eh? ¿Qué?
 - Que si no quieres verla podemos ver otra.
 - No, esa está bien.
No pude evitar pensar en Harry durante toda la película, incluso me había imaginado que estaba en aquel sofá abrazada a él, y no a Tom.
Nada más acabar la película, comenzó a besarme y me llevó hasta mi habitación, pero mientras mi subconsciente me hizo creer que era Harry y me deje llevar, pero cuando noté como sus manos se introducían por debajo de mi camiseta, abrí los ojos y lo vi a él.
 - Para, Tom. -dije apartándome.
 - ¿Por qué?
Me senté a su lado e intenté pensar con claridad. Era normal que él quisiera ir más allá, pero era mi primera vez y no le quería, no quería que él fuera el primero, o al menos no de momento.
 - Es mi... Es mi primera vez y quiero que sea algo especial. Lo siento...
 - Oh, no pasa nada...
Permanecimos en silencio durante mucho tiempo. Era un silencio incómodo y cargado de tensión, se notaba que ninguno de los dos sabía que decir, solo resonaba el ruido de una televisión a la que ninguno de los dos prestaba atención.
 - Bueno, creo que será mejor que me vaya. -dijo levantándose.
 - Llámame cuando puedas, ya sabes.
Se despidió con un beso frío y forzado y se fue.
Al poco rato de que Tom se fuera de casa, entraron Niall y Harry.
 - ¿Qué haces aquí? -me preguntó Niall sentándose en el sofá.
 - Nada importante, ¿y vosotros?
 - Hemos venido porque Harry quería cambiarse para ir a casa de unos amigos, ¿quieres venir?
 - ¿Los conozco?
 - Creo que no...
 - Entonces no, prefiero quedarme aquí, que vergüenza...
Rió.
 - Que tonta.
 Después de que ambos se fueran, busqué una película en el mueble y la primera a la que mi mirada se dirigió fue "Love Actually".
 - Estás por todas partes... -susurré.
La volví a colocar en su sitio y continué buscando, terminé eligiendo una que no tenía muy buena pinta y me volví a tumbar en el sofá. Lo único que quería era que fuera lo suficientemente aburrida para quedarme dormida, y así fue, en algún momento de la película debí quedarme dormida. Lo único que recuerdo era una pesadilla que no recuerdo con claridad, solamente veía que Harry se alejaba cada vez más de mí y yo podía hacer nada para que se quedara conmigo, y eso me llenaba de impotencia y de rabia.
 - Eh -noté que alguien me agitaba- Eh, ¿Gabriella? ¿Estás bien?
 - ¡Harry! -grité despertándome de golpe.
 - Eh, tranquila, estoy aquí. ¿Estás bien?
En un acto reflejo lo abracé y él me correspondió.
 - ¿Qué soñabas?
No le contesté, me limité a esconder mi cara en su pelo y a desear que el tiempo se parara en aquel mismo instante.