domingo, 30 de diciembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 14.


 - ¿Y bien? -pregunté girándome para mirar a Liam.
Él estaba apoyado en el coche con las manos en los bolsillos observándome detenidamente.
 - ¿Te lo has pasado bien? -preguntó.
Lo miré con una amplia sonrisa y él levantó las cejas.
 - ¿No piensas contestarme?
 - ¿No te dice nada mi sonrisa?
Soltó una gran bocanada de aire y sonrió mirando al suelo.
 - Pero bueno, ¿era eso lo que querías hablar conmigo? -repliqué.
 - No, quería agradecerte todo lo que estás haciendo por mí.
Aquellas palabras me habían sorprendido, no entendía a qué se refería. Yo no había hecho nada  por él.
 - ¿Agradecerme? ¿Agradecerme por qué?
 - Por estos días. No sé, necesitaba tener contacto con alguien normal. Alguien de fuera de todo este mundillo que me rodea.
Aquellas palabras me hicieron sonreír.
 - Tú también eres normal, Liam. Y en tal caso debería agradecerte yo a ti todo lo que has hecho por mí... Ella está más feliz que nunca, y lo de hoy con mi hermana...
 - Eh, a mí no me cuesta nada hacer eso, en cambio a ti sé que no te gustan para nada los famosillos. Tú misma me lo has dicho.
No pude evitar soltar una risilla nerviosa, recordando el día que lo había conocido y como lo había tratado al salir del hospital.
 - Perdón por lo que te dije aquel día.
 - No hay nada que perdonar. De hecho, me encantó que me trataras así. Me demostraste lo importante que es Ella para ti.
 - No te imaginas cuanto...
Los dos nos quedamos en silencio pensativos, pero aunque no era un silencio incómodo, me vi obligada a interrumpirlo al recordar todos los exámenes que me esperaban esa semana.
 - Bueno, será mejor que entre. Todavía tengo mucha que estudiar.
Me acerqué a él y deposité un cálido beso en su mejilla.
 - Gracias por lo de hoy, Liam.
Giré sobre mí misma para encaminarme hacia la puerta de mi casa, pero él me agarró del brazo.
 - Espera, tengo que decirte algo.
Lo miré confusa y esperé que continuara, pero no lo hacía, se limitaba a mirarme intensamente como si su mente estuviera en plena batalla.
 - ¿Liam? -dije confusa.
 - Nos vamos un par de semanas a USA.
No entendía por qué, pero saber aquello había caído sobre mí como un gran cubo de agua fría.
 - Ah..., ¿de promoción? -logré decir.
 - Sí. Te llamaré algún día para contarte como van las cosas por allí y para que tú me cuentes como va Ella, ¿vale?
 - Vale. Pero llámame, ¿eh?
 - Lo haré.
Volví a acercarme a él, pero esta vez, él me rodeó con sus brazos y me apretó con fuerza contra su cuerpo.
 - Pásalo bien. -susurré en su oído.
 - Suerte en los exámenes. -me respondió él soltándome.
 - Como no entre ya, voy a necesitar mucho más que suerte.
Los dos reímos y él se incorporó para dar la vuelta al coche y meterse en el asiento del copiloto, arrancó el coche y despidiéndose con la mano, desapareció por la carretera.
Los días siguientes fueron eternos, estaba agotada entre tantos exámenes y tanto estudiar, y aún por encima, no dejaba de esperar la llamada de Liam que no aparecería. Estaba empezando a volverme loca.
Por fin había llegado el último examen, más de una semana después, y con ello la peor tarde de estudio de todas.
 - Cariño, nos vamos a casa de la abuela para que puedas estudiar tranquila. Juls viene con nosotoros. Si necesitas algo, ya sabes, llámanos.
 - Vale, mamá. Pasadlo bien.
Aproveché que estaba sola para bajar a estudiar a la mesa del salón, que era muchísimo más grande que mi escritorio y podía tener todos los papeles esparcidos a mi gusto.
Llevaba ya más de una hora repasando apuntes, cuando escuché que mi móvil comenzaba a sonar, pero no lo divisaba sobre la mesa. Los nervios de no encontrarlo y de imaginarme que sería Liam, me volvían más torpe. Cuando por fin lo divisé, me lancé hacia él como de una presa se tratara.
 - ¿Liam? -contesté sin mirar.
 - Sí que te ha dado fuerte con el famosillo.
 - Ah, eres tú Nate, ¿qué quieres?
 - ¿Qué pasa? ¿No te hace ilusión que te llame tu mejor amigo?
 - Eres tonto. Estaba estudiando, cosa que tú también deberías estar haciendo...
 - Eh, eh, eh, déjame descansar. Mañana hay una fiesta. Vendrás, ¿verdad? No te puedes negar, es el fin de exámenes.
 - ¿Si me niego vendrás a matarme?
 - No, pero te dejaré de hablar por el resto de tus días.
 - ¿En serio? Suena tentador...
 - Ah, muy bonito.
 - Es broma, tonto. Bueno, iré. Pero volveré pronto a casa que tengo mucho que descansar.
 - ¡Bien!
 - Ahora si me lo permites voy a seguir estudiando, cosa que tú también deberías hacer.
 - Que sí, que sí, que ya voy. Mañana nos vemos. Besitos.
 - Un beso.
Colgué y volví a centrarme en los apuntes, pero no pude evitar mirar de reojo de vez en cuando el móvil en espera de alguna llamada entrante.



Muchísimas felicidades Blanca :))


Por cierto, mañana subiré otro para despedir el año como se merece. Un besito :)

viernes, 21 de diciembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 13.


Nada más terminar de comer, subí corriendo para darme los últimos retoques y coger el abrigo y el bolso.
 - Juls, ¿estás lista? -dije entrando en su habitación.
 - Sí..., ¿a donde vamos? ¿No lo puedes cambiar para otro día? Podrías cubrirme hoy y yo me iría con mis amigas al concierto.
 - Créeme que esto de va a gustar mucho más. ¿Vamos? Pero antes, dame tu móvil.
 - ¿Mi móvil? ¿Para qué?
 - Dámelo y deja de hacer preguntas.
Después de mirarme con desconfianza, sacó el móvil de su bolsillo y me lo entregó.
Ya que Liam me hacía ese favor, tenía que cumplir lo que me había pedido y asegurarme de que no diría nada a sus amigas por mensajes.
Las dos nos despedimos de papá y mamá, y nada más salir, el coche de Liam aparcó frente  a nuestro porche.
 - ¿Qué? -susurró Julietta nada más fijarse en el conductor.
 - ¡Sorpresa!
Liam bajó del coche y se acercó a saludarnos.
 - Mira Liam, ella es Julietta, mi hermana.
Para mi sorpresa y la de Liam, la reacción de mi hermana fue abrazarme a mí y no a él.
 - Gracias, no lo voy a olvidar en la vida. -susurró en mi oído.- Te quiero, Leah.
 - Y yo a ti, pequeña. Disfruta.
Se giró y miró a Liam sin soltarme la mano.
 - Hola, Liam.
 - Hola, Juelitte.
 - Juls, por favor. -dijo con una tímida sonrisa.
Los tres nos subimos al coche de Liam y nos dirigimos hacia el recinto donde tendría lugar el recinto, y nada más llegar y entrar dentro, Liam nos llevó a una pequeña habitación donde se encontraban el rest, y tras los saludos y demás, todos salimos y mientras ellos hacían la prueba de sonido nosotras nos acomodamos en los asientos que se encontraban en primera fila.
Cuando ellos desaparecieron entre bambolinas para cambiarse de ropa y prepararse para la hora del concierto, mi hermana y yo nos quedamos solas sentadas donde habíamos estado presenciando la prueba de sonido.
 - ¿De qué conoces a Liam? -preguntó curiosa.
 - Mmmm..., ¿la historia larga o la corta? -solté una risita.
 - La completa. -respondió ella.
Le conté toda la historia de como había conocido a los chicos, y como posteriormente, me había acercadoa Liam bastante gracias a Ella.
 - Muchas gracias por traerme de verdad...
Nos fundimos en un bonito interrumpido.
 - Perdón por interrumpir el momento, pero tenéis que venir conmigo a la parte de atrás del escenario.
Lo seguimos las dos con una gran sonrisa y nos indicó donde teníamos que estar.
El concierto avanzaba y por momentos se convertía más increíble, hasta que en uno de los cambios de vestuario, Liam se acercó a nosotras y me abrazó.
 - Me encanta que estés aquí. -dijo susurrándome al oído.
Me besó la sien y salió disparado detrás de los otros chicos para cambiarse.
 - ¿Qué ha sido eso? -dijo mi hermana devolviéndome a la Tierra.
 - No lo sé...
 - Vaya, vaya, soy la futura cuñada de uno de mis ídolos. Esto no puede estar pasando...
Su comentario provocó que emanara de mí una gran carcajada.
 - No digas tonterías. Solo somos amigos.
Pero, ¿a quién quería engañar? Desde el primer momento aquel chico me había atraído demasiado y aquel gesto que acababa de tener conmigo no había hecho otra cosa que hacer que aparecieran miles de mariposas revoloteando por mi estómago.
Después de aquel momento, no había prestado prácticmaente atención al resto del concierto, seguía pensando en todo, miles de imágenes desde el momento en el que había conocido a Liam. Y sobretodo, había una cosa que no podía sacarme de la cabeza: su sonrisa.
 - Eo, ¿estás ahí? -dijo mi hermana interrumpiendo mis pensamientos.
 - Sí, sí. ¿Vamos?
En ese momento volví por completo a la realidad y me di cuenta de que el concierto había acabado y que los chicos estaban en ese momento despidiéndose para entrar a los camerinos, y que mi hermana me miraba expectante.
 - Sí, vamos.
Bajamos las escaleras de camino a los pasillos de los camerinos como nos había pedido Liam al llevarnos hasta allí, y al poco tiempo los 5 bajaron y tras mantener una breve conversación con nosotras, entraron a cambiarse para marcharse a casa.
 - Esperad aquí. En seguida salgo y os llevo a casa.
Al poco rato, los tres habíamos llegado a mi casa.
 - Muchas gracias por todo, Liam. Ha sido increíble. -dijo mi hermana abrazándolo.
 - De nada, Juls. Me alegra que te haya gustado.
Los dos se volvieron a abrazar para despedirse, y yo me acerqué para despedirme también.
 - Me ha encantado el concierto. -dije.
Él me contestó con una sonrisa cálida y me agarró la mano.
 - ¿Podemos hablar un momento?
Hice un gesto a mi hermana para que entrara en casa y me giré para mirarlo...



Sé que prometí subirlo el miércoles, pero mi ordenador decidió suicidarse y hasta hoy no fui capaz de resucitarlo urseiaoejwueiwakejfuire.
¡¡¡Gracias por leer!!!

(Supongo que subiré antes del 25, pero por si no lo hago: ¡¡FELIZ NAVIDAD!!)

martes, 18 de diciembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 12.


Después de salir de aquella cafetería, Liam me había llevado a casa y desde aquel momento, no había vuelto a saber nada más de él.
Era viernes por la tarde y llevaba todo el día ignorando las llamadas de Nata, que intentaba convencerme para salir y dejar de estudiar, pero era o salir y dejar de estudiar hoy o no ir el día siguiente al concierto. Y por alguna razón, tenía muchísimas ganas de ir al concierto y volver a ver a Liam.
El móvil comenzó a sonar de nuevo interrumpiendo mis pensamientos.
 - Nate, que no voy a salir, tengo cosas que hacer. -dije sin mirar quién llamaba.
 - ¿Nate? ¿Tu novio falso?
La voz de Liam sonó al otro lado del teléfono acompañada de una risita.
 - Oh, hola, pensaba que eras Nate. ¿Necesitas algo?
 - No, en realidad solo quería saber si te acuerdas de mí y de que mañana tienes un concierto al que asistir.
 - No, no me he olvidado de ti ni del concierto. -reí.
 - ¿Entonces vendrás seguro?
 - Si me dejas seguir estudiando..., sí.
 - ¿Me estás incitando a colgar el teléfono?
 - Si quieres podemos seguir hablando horas y horas, pero eso te privaría del lujo de volver a verme mañana.
 - Oh, no me gustaría perderme ese lujo. -los dos reímos- Mañana te pasaré a buscar después de comer, ¿vale?
 - Vale, estaré esperando. No me dejes plantada, ¿eh?
 - No lo haré. Hasta mañana, Leah.
 - Hasta mañana, Liam.
El resto de la tarde la pasé intentando estudiar, pero por más que lo intentaba no era capaz, ¿qué pasaría al día siguiente? De algo estaba segura, iba a morirme de vergüenza.
Después de muchos intentos de intentar estudiar, decidí prepararme algo para cenar y relajarme. A pesar de las interrupciones, había adelantado bastante los estudios y podía relajarme lo que quedaba de día.
Nada más bajar las escaleras, me encontré con mi hermana perfectamente arreglada mirándose en el espejo de la entrada.
 - ¿Vas a salir? -pregunté.
 - Sí.
 - ¿Y papá y mamá?
 - No lo sé.
 - ¿Te pasa algo?
 - ¿TE PUEDES CREER QUE NO ME DEJAN IR MAÑANA AL CONCIERTO DE ONE DIRECTION?
No pude evitar que se me escapara una sonrisa maliciosa y ella me miró interrogante.
 - ¿Tienes las entradas? -pregunté.
 - Sí, pero mamá me ha dicho que no me deja...
 - Bueno, hablaré con ella. Pásalo bien.
 - Gracias, Le.
Mi hermana y yo nunca habíamos sido grandes hermanas, pero siempre que había necesitado algo o ayuda, o cualquier cosa, ella había estado allí para ayudarme.
Mientras me hacía algo rico para cenar, se me ocurrió pedirle a Liam si podía acompañarme mi hermana. Me ahorraría unos cuantos regalos de cumpleaños con eso.
 - ¿Ya te has arrepentido? -escuché al otro lado.
 - No. -solté una risita tímida.- Liam..., ¿puedo pedirte un favor?
 - Los que quieras, tú me ayudaste a mí con Ella. Por cierto, ¿qué tal está?
 - Está muy bien. Es increíble lo feliz que está desde que vas a verla.
 - Es increíble esa niña... Bueno, y dime, ¿qué querías?
 - ¿Puedo llevar a mi hermana mañana conmigo? Sé que es mucho pedir, pero es que ella es tan fan vuestra... Si es mucho pedir me dices que no, ¿eh? Yo lo entiendo...
Las palabras salían disparadas de mi boca sin control, me sentía estúpida.
 - Eh, eh, para. Claro que puede venir, pero dile que tiene que mantener el secreto. Al menos hasta salir de allí.
 - Vale, vale, no habrá problema. No le diré nada. La llevaré engañada.
 - Perfecto. ¿Necesitas algo más?
 - No, ya no te molesto más hasta mañana.
 - No me molestas, lo sabes. Buenas noches, Leah.
 - Buenas noches, Liam. Y gracias.
 - De nada.
A la mañana siguiente, me levanté más temprano de lo normal para intentar estudiar algo antes de irme, pero antes de ponerme a estudiar, bajé corriendo a hablar con mi madre.
 - Mamá, ¿puede venir Juls esta tarde conmigo? Tengo una sorpresa preparada para ella.
Mi madre levantó la mirada de la revista que estaba ojeando y me lanzó una mirada inquisitiva.
 - ¿Una sorpresa? ¿Qué tipo de sorpresa? No la estarás cubriendo para que vaya a ese concierto, ¿no?
 - Tiene algo que ver con el concierto, pero irá conmigo. Yo la cuido.
Volvió a inspeccionarme con la mirada y soltó un breve suspiro.
 - Está bien, pero como vaya sola y me entere no volvéis a ver la luz del día en meses.
 - Gracias, mami.
Le di un fugaz beso en la mejilla, y subí corriendo las escaleras de nuevo para irrumpir en la habitación de mi hermana.
 - ¡JULS! ¡Despierta! -dije zarandeándola.
 - No me grites... -susurró desperezándose.
 - ¿Mucha fiesta ayer? -pregunté con una sonrisita burlona.
 - ¿Qué quieres? -preguntó.
 - Ponte guapa. Tengo una sorpresa que darte esta tarde.
 - No quiero sorpresas... Yo quiero ir al concierto.
 - Hazme caso, Juls. Ponte guapa o te llevaré a rastras en pijama.
Volví a mi habitación e intenté estudiar, pero igual que la tarde anterior, mi esfuerzos fuero nulos y antes de poder darme cuenta, me encontraba frente al armario en busca de algo bonito para ponerme esa tarde.




Hola, hooolaaaa, he vuelto por Navidaaaaaaaaaaaaad jijiji. Sé que es cortito y muy cutre, pero mañana subiré el capítulo del concierto y volveré a subir a menudo.
¡¡¡Gracias por leermeee!!!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 11.


Abrí la puerta del local y esperé a que pasara, y lo perseguí hasta el coche.
Esperé a que Liam abriera el coche, y mientras él dejaba ambas bolsas en el maletero, yo rodeé el coche y me senté en el asiento del copiloto.
 - ¿Puedo invitarte a tomar un café? -me preguntó ya dentro del coche.
 - Tengo que estudiar...
 - Solo será media hora, lo prometo.
 - Liam...
 - ¿Cuando tienes el examen? ¿De qué es? Quizás puedo ayudarte.
 - Es la semana que viene... -dije.
 - ¿Me estás rechazando tomar algo cuando tienes una semana para estudiar? Qué cruel...
 - ¡Oye! -dije propinándole un golpe suave en el brazo.- Bueno, está bien. Vamos.
Noté como en seguida se le dibujaba una sonrisa y ponía en marcha el coche.
No tenía idea de a donde me llevaba, así que me limité a permanecer en silencio observándolo de reojo.
 - ¿Qué miras? -preguntó lanzándome una mirada fugaz.
No pude evitar ponerme nerviosa al escuchar aquella pregunta.
 - Nada, ¿por qué? -dije con la voz entrecortada.
¿Qué me pasa? ¿Por qué me pone tan nerviosa? Oh, no, su sonrisa no. Esa sonrisa me desconcentra.
 - ¿Piensas seguir ahí sentada el resto de la tarde? -escuché.
En ese momento me fijé que el coche estaba perfectamente aparcado y apagado.
 - Oh, no, yo... Pensaba en lo mucho que estás interfiriendo en mis estudios. -dije.
Le miré directmente a los ojos y le saqué la lengua, a lo que él respondió con una breve carcajada.
 - ¿Vamos? -preguntó.
Asentí y abrí la puerta del coche.
Nada más entrar en la cafetería, me percaté de que estábamos prácticamente a solas. Solo había dos chicas que conversaban animadamente en una mesa al lado de la puerta, y una pareja que compartía arrumacos en uno de los sofás que se encontraban al fondo.
 Liam pasó avanzó hacia donde se encontraba la pareja y yo lo seguí.
 - ¿Por qué hay tan poca gente? ¿Qué me quieres hacer? -pregunté bromeándome.
Él comenzó a reírse y negó con la cabeza.
 - No sé, siempre me ha gustado mucho este sitio. Solía venir con Danielle.
En ese momento noté como la expresión de su cara cambiaba y la sonrisa que unos segundos antes se dibujaba en su cara, desaparecía.
En ese momento, lo único que me ocurrió para distraer sus pensamientos, fue soltar la pimera cosa que se me pasara por la cabeza.
 - Oye..., cuando estás en casa y te pones a escuchar música, ¿qué música escuchas? ¿La tuya?
Él abrió muchos los ojos y la sonrisa volvió a aparecer en su cara.
 - No, claro que no. -rió.
 - Ah..., siempre quise preguntárselo a algún músico.
 - ¿Y tú? ¿Qué música escuchas? A nosotros ya sé que no. -volvió a reír.
 - Bueno..., en realidad...
Él volvió a abrir mucho los ojos y me miró con desconcierto.
 - ¿Nos escuchas? ¡Pero si me dijiste que no!
 - Pero es que... Desde el día que le regalé a Ella vuestro disco lo tiene en replay todo el día. Y no sonáis tan mal como pensaba...
Él soltó una carcajada sonora y yo no pude evitar que una sonrisita tímida apareciera en mi cara.
 - Y bueno, a parte de a nosotros, ¿qué más escuchas?
Le lancé una mirada asesina y comencé a enumerarle detalladamente todos los grupos de música que escuchaba.
 - ¿Y solistas no escuchas?
 - Sí, también, pero sobre todo a Robbie Williams.
 - Vaya, yo conozco a Robbie Williams. Cantó con nosotros en el X Factor.
En ese momento no pude ocultar mi sorpresa y él comenzó a contarme un montón de anécdotas y de cosas que les habían pasado en el programa.
 - Y bueno, después de todo eso, aquí estamos. -concluyó.- Oye, estoy pensando, ¿qué harás el sábado?
 - Nada, supongo que estudiar...
 - Es que el sábado tenemos un concierto aquí y..., no sé, podrías venir.
 - ¿Un concierto? ¿Vuestro? ¿Rodeada de miles de fans aplastándome?
 - Nooooooooooooooooooooo -me interrumpió.- Tú estarías detrás del escenario, entre bambalinas con el resto de familiares y amigos.
 - Mmmm..., bueno, depende de como vaya con los estudios... Te llamaré y te diré.
 - Espero que sea un sí... -susurró.
En ese momento, nuestra conversación se convirtió en un silencio compartido que se hacía cada vez más incómodo con el paso de los minutos.
Pero durante esos minutos, mi cabeza comenzó a organizar automáticamente el tiempo que tenía para estudiar. Mi subsconsciente y yo queríamos ir a ese concierto.
 - Vale, iré. -dije sin pensar.
En ese momento él levantó la mirada que mantenía fija en el suelo, y me sonrió.
 - ¿Tanto han avanzado tus estudios en 5 minutos? -bromeó.
 - Oye, que si quieres no voy. -dije fingiendo enfado.
 - No, no, ahora ya me has dicho que sí. No puedes cambiar de opinión.
Sin darme tiempo a contestar se levantó y se dirigió a la barra para pagar.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 10.


Ya sabéis, narra Leah:



Por un momento pensé que la mirada de Liam se había iluminado al decir que era mentira lo que había dicho Liam, pero enseguida borré esa idea de mi cabeza. Él era famoso, yo no era nadie.
 - ¿Pero tienes novio? -me preguntó.
 - No... Nunca me han ido bien esas cosas.
Inconscientemente me senté en las escaleras y a los pocos segundos, noté como Liam se sentaba a mi lado y miraba al frente.
 - Yo tampoco he tenido demasiada suerte en esos temas...
Escuchar aquellas palabras llamaron mi atención, ¿un cantante muldialmente famoso con mal de amores?
Lo miré curiosa.
 - ¿Qué? ¿Qué pasa? -me preguntó con una sonrisa de medio lado.
 - Nada, me parece raro que alguien tan famoso como tú tenga mal de amores. Se supone que tienes a millones de chicas muriéndose por pasar 5 minutos contigo.
 - Entonces ahora debes de ser muy envidiada. -bromeó.
No pude evitar reír ante ese comentario.
 - Quizás... -susurré.
Los dos nos quedamos en silencio por unos minutos mirando al frente.
 - ¿Y puedo saber por qué te ha ido tan mal a ti? -me preguntó.
Resoplé e intenté ordenar mis ideas poco a poco para decidir por donde empezar.
 - Digamos que nunca tuve un novio de verdad... Y los intentos que tuve de novio, no acabaron precisamente bien. Además nunca he encontrado un chico me tratara bien y me quisiera de verdad... Ya sabes, alguien me haga reír, que me cuide y que me mime.
Era justo lo que buscaba en un chico...
A los pocos segundos de silencio, noté como una mano acariciaba mi espalda e instintivamente apoyé mi cabeza en su hombro, pero al darme cuenta de lo qué hacía, me separé rápidamente.
 - Y bueno, ¿a ti por qué te ha ido mal? -pregunté.
 - Digamos que tuve una infancia muy difícil y cuando entré en el programa, conocí a una bailarina... -sonrió amargamente.- Danielle. Ella cambió todo mi concepto del amor...
Noté que cada palabra que decía, le costaba decirla más que la anterior y decidí intervenir.
 - Si no quieres seguir hablando del tema, podemos cambiarlo.
Antes de responder, se giró para mirarme y volvió a sonreir amargamente. Tomó aire y terminó de hablar:
 - Pero bueno, la distancia lo estropeó todo y, antes de acabar mal y con rencores, decidimos acabarlo y guardar un buen recuerdo el uno del otro. Para mí siempre será una de las mujeres más importantes de mi vida y espero poder ser su amigo algún día.
En ese momento, lo único que supe hacer fue acercarme a él y acariciarle yo la espalda.
 - Es muy bonita la forma en la que hablas de ella, se nota que la querías de verdad. -acerté a decir.
 - Y bueno, ¿tú no tenías cosas que hacer? -preguntó de repente.
 - ¿Me estás echando? -bromeé.
Él esbozó una sonrisa, se levantó y me tendió la mano.
 - ¿Qué es eso tan importante que tienes que hacer?
 - Eres muy curioso tú, ¿o es cosa mía? -sonreí.- Nada, solamente tengo que ir a la librería a buscar unos libros y a la fotocopistería a recoger unas fotocopias.
 - ¿Puedo ir contigo?
No pude evitar reír. No sabía si me hacía más gracia la cara de cachorrito que había puesto, o la idea de que alguien famoso e importante no tenía nada mejor que hacer que acompañarme a una librería.
 - ¿Por qué te ríes? ¡Deja de reírte de mí!
 - Jo, no me río de ti. Ven, pero luego no me entretengas. Tengo que estudiar.
Los dos subimos a su coche y pusimos dirección hacia la librería que le indiqué que por suerte no estaba en el centro de la ciudad, por lo que era poco transitada y podíamos estar tranquilos.
 - Vaya, no pensé que estuviera tan vacío. -susurró.
 - No me gusta el ruido ni las aglomeraciones... Siempre busco lugares tranquilos.
Liam me miró con sorpresa y los dos avanzamos hacia el mostrardor, donde, tras intercambiar unas palabras con el dependiente, éste salió en busca de mis libros.
 - Nunca te lo he preguntado... ¿Qué tienes pensado estudiar cuando acabes la universidad?
 - Todavía no lo tengo claro, pero me llaman mucho la atención las carreras jurídicas...
El dependiente interrumpió nuestra conversación y colocó una serie de libros sobre el mostrador.
 - Son £38.40.
Se las entregué y de inmediato vi como Liam se hacía cargo de la bolsa y me la quitaba de las manos.
 - Puedo llevarla yo. -dije haciendo una amago de quitársela.
 - Pero quiero llevarla yo. ¿Cual es la próxima parada?
Le lancé una mirada fulminante dándome por vencida.
 - Es aquí al lado.
Los dos salimos de la librería y entramos en la fotocopistería que quedaba en el local contiguo.
El proceso fue el mismo, pedí mis fotocopias, el dependiente las colocó sobre el mostrador y Liam me las quitó de la mano. Pero esta vez evité decir nada y solté un bufido.
 - No bufes, voy a llevar yo las bolsas digas lo que digas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 9.


En ese momento, Nate se separó de su amiga y comenzó a reírse.
 - ¿Has visto la cara del Liam ese al decir que soy tu novio?
 - ¡¿Pero por qué?!
 - Oooh, ¿te gusta Liam? Vaya, vaya, que callado lo tenías.
 - No me gusta. Solo que me parece... simpático.
 - Ya claro, simpático... ¿Qué hacemos? ¿Vamos a tomar algo?
Leah aceptó y los dos se encaminaron hacia un bar que frecuentaban  a menudo y tomaron asiento para tomar algo cálido y entrar en calor.
 - Por cierto, -dijo Nate interrumpiendo la conversación que mantenían- no me has contado de qué conoces a los dos chicos esos... ¿Sabes qué? No sé de qué los conozco, pero me suenan mucho.
 - Ah, será de la televisión. -contestó mientras absorvía de su taza.
 - ¿De la televisión?
 - Sí, son dos de los cinco chicos de One Direction.
  - ¡Ah! Así que por eso llevas ignorándome tanto tiempo... Es porque no soy famoso, ¿verdad? -bromeó.
Leah no pudo evitar soltar una carcajada y se levantó para sentarse en el regazo de su amigo y abrazarlo.
 - Sabes que yo solo te quiero a ti.
 - Ya claro... Y bueno, cuéntame, ¿entonces te gusta Liam?
 - Pero, ¿otra vez? No me gusta, es simpático.
 - Y lo conoces de...
 - Del hospital. Se encariñó con Ella y bueno, lo ayudé para que volviera a visitarla y como ya te he dicho, es muy simpático.
Nate y Leah pasaron el resto de la tarde charlando en aquella mesa, pero al empezar a oscurecer, los dos se dirigieron a casa de Leah.
 - Bueno, creo que ha llegado la hora de que me vaya a casa.
 - Buenas noches, Nate. -se despidió ella.
Leah lo acompañó hasta la puerta y una vez allí esperó a que se montara en el coche y cerró.
El día siguiente, un domingo como otro cualquiera, no se mostraba demasiado interesante. Leah iría a pasar un rato con Ella por la tarde, y el resto del día lo pasaría estudiando y haciendo deberes, pero un mensaje de Liam que le llegó al terminar de comer cambió sus planes:
 - "mmm...¿irás al hospital hoy"
Inconscientemente una sonrisa se dibujó en la cara de la chica y respondió de inmediato.
 - "Sí, salgo para allí en un rato. ¿Vendrás? :)"
 - "Sí, si no es mucha molestia... ¿quieres que vaya a por ti y así te acerco?"
 - "No, no hace falta. Nos vemos allí."
Nada más hablar con él, Leah salió camino al hospital, pero esta vez en vez de entrar por la puerta principal y subir a la habitación a la espera de la llamada de Liam, fue por la puerta de atrás y se sentó en las escaleras a la espera del chico, que por suerte no tardó en llegar.
 - ¿Y tú aquí? -dijo nada más bajar del coche.
 - Esperando a un amigo, ¿y tú?
 - Nada, vení a ver a una amiga. Qué casualidad, ¿no?
Los dos rieron.
 - Venga, vamos. Ella debe de estar impaciente.
Subieron y nada más llegar, Ella corrió a los brazos de Liam como era de esperar.
 - Eh, ¿y para mí no hay? -preguntó Leah.
La tarde pasó como la otra que habían compartido juntos, rieron, jugaron... Y como la otra tarde también, Leah no pudo dejar de observar con ternura como Liam trataba a la niña. Era increíblemente adorable.
 - Bueno, creo que deberíamos ir yéndonos. Está anocheciendo ya. -dijo Leah.
 - Jo, ¿ya? -protestó la pequeña.
 - Mañana vuelvo.
 - ¿Y tú? -preguntó la niña mirando a Liam.
 - No puedo, mañana tengo cosas que hacer con los otros chicos...
 - Pero, ¿me prometes que vas a volver algún día?
Liam se acercó a la niña y la abrazó. Leah estaba a punto de morir de amor.
 - Te prometo que voy a volver en cuanto pueda. ¿Me esperarás?
 - Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. -dijo la pequeña rodeando su cuello.
Los dos chicos salieron del hospital por la puerta de atrás, como de costumbre, y nada más salir por la puerta, Liam se dirigió a Leah.
 - ¿Quieres que te lleve o tengo que esperar a que empiece a llover?
Ambos sonrieron.
 - No, hoy tengo cosas que hacer.
 - Ah, ya, entiendo... Habrás quedado con tu novio.
Leah comenzó a reírse y Liam la miró confuso.
 - ¿Qué he dicho tan gracioso? -preguntó.
 - Nada, que se me olvidó aclarártelo. Nate no es mi novio, es solo mi mejor amigo... Un mejor amigo muy bromista.
 - ¿En serio? -preguntó él.
 - Sí. -contestó ella.





HOLA, HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Nada, era solo para informaros que a partir del capítulo que viene lo contaré en primera persona como si fuera Leah. Me estás costando escribirlo así jajaja.

martes, 20 de noviembre de 2012

Siempre a tu lado. Capítulo 8.


- Leah, ¿qué vas a hacer hoy?
 - No sé, todavía. ¿Por qué?
 - Nosotros vamos a comer a casa de unos amigos de papá.
 - ¿Y Juls? ¿Va con vosotros?
 - No, Juliet va a casa de una amiga a comer.
 - Bueno, pues no sé, invitaré a Nate a comer que tenemos que hacer un trabajo.
Leah llamó a su amigo y acordaron comer juntos en casa de ella y luego hacer un par de trabajos que les habían mandado en el instituto.
 - Por fin, pensé que no llegarías nunca. -dijo abriendo la puerta.
 - Deja de quejarte. Tengo hambre, ¿qué comemos?
 - Podemos pedir pizza, ¿o quieres cocinarme?
 - Todavía te falta engordar un poco para poder cocinarte... Mejor pizza. -bromeó.
 - Ja-ja-ja que gracioso.
Pidieron un par de pizzas a una conocida cadena de comida italiana y comenzaron a hacer los trabajos con lo que, al poco rato de llegar la comida habían acabado ya uno de ellos y solo les quedaba un poco del otro.
 - ¿Podemos salir a tomar el aire? Me aburro.  -bufó Nate.
 - ¿Ahora? Pero si no queda nada para acabar.
 - Por favor...
Nate cerró el libro que tenía su amiga frente a ella y comenzó a hacer pucheros, a lo que Leah no pudo evitar responder con una sonora carcajada.
 - Y bien, ¿qué quieres hacer entonces?
 - ¿Me acompañas a comprar ropa? Necesito ropa nueva.
 - ¿A donde?
 - ¿A las tiendas? -contestó con obviedad.
 - Agggg, te odio. Voy a cambiarme.
Al poco rato, después de que Leah subiera a su cuarto a cambiarse, los dos se dirigieron en el coche de Nate a la zona comercial de la ciudad y comenzaron a visitar tienda tras tienda hasta llegar a H&M.
 - ¿Te gustan estos pantalones? -preguntó Nate mostrándoselos.
 - Me gustan más estos.
 - ¿Estos?
 - ¿A ti no?
 - Sí, bueno, no están mal. ¿Y esta sudadera?
 - Me gusta más esta.
 - ¡Pero si es la misma!
 - Ya, pero es muy graciosa la cara que se te pone cuando te contradigo.
 - Ah, vale, vale.
Nate fingió enfado apartándose de su amiga e ignorándola mirando otra estantería, pero ella se acercó por detrás de él y lo abrazó.
 - No me compres con abrazos.
 - No seas tonto, sabes que te quiero.
Los dos comenzaron a caminar abrazados bromeando hacia la caja, pero justo en ese momento chocaron contra un rubio que revolvía entre unas perchas.
 - Perdón. -dijeron ambos al unísono.
 - ¿Leah?
La chica en seguida reconoció la voz del amigo de su nuevo amigo.
 - ¿Niall?
 - ¿Leah? -escuchó a sus espaldas.
Nada más girarse puso observar a Liam mirándola a ella y a Nate intermintentemente.
 - ¡Hola! -dijo acercándose a él- ¿Qué hacéis en una tienda como esta tan pública y tan abierta a la gente normal? -bromeó.
 - ¿Insinúas que no somos normales? Niall ven aquí y demuéstrale lo normales que somos.
En ese momento Niall se colocó al lado de Niall y estirando la boca exageradamente a modo de sonrisa dijo:
 - HOLA.
Leah no pudo aguantar la risa y, Nate, se quedó mirando a los tres con cara extraña. Había reconocido la cara de esos chicos, pero no terminaba de ubicarlos y tampoco entendía que relación mantenían con Leah, y la miró con extrañeza.
 - Ah, bueno, este es Nate, y ellos son Niall y Liam.
 - Sois novios, ¿no? -preguntó con atrevimiento el rubio, lo cual captó la atención de Niall.
Leah observó la cara de Liam y se apresuró a contestar.
 - N...
 - Sí. -la interrumpió su amigo acercándola a él.
 - Vaya, no te hacía con novio. -añadió Liam.
La contestación de Nate había dejado anonadada a Leah y Nate comenzó a hacerle preguntas a los chicos hasta que Liam recibió una llamada y se fueron.
 - ¿Qué se supone que ha sido eso? -preguntó Leah.