jueves, 27 de septiembre de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 45.
- Sam.
- Mmm... -contestó revolviéndose en su asiento.
- Saaam, hemos llegado. ¡Despierta!
- ¡¿YA?!
- Sí, ¿no has escuchado el aviso de los cinturones? Venga, abróchatelo.
Había viajado miles de veces en avión, pero no sabía si era por los nervios o por qué, pero aquellos pocos minutos que tarda el avión en aterrizar se me hicieron casi tan eternos como el vuelo.
- ¿Y ahora? -me preguntó Sam ya con las maletas en la mano.
- Ahora solo te queda rezar para que Harry no esté con otra o no quiera volver conmigo, y pueda dormir en su habitación y tú a solas con Louis.
- ¿Qué pasaría si llegas tarde? ¿Eh?
- Pues que dormiría entre Louis y tú. -contesté sacándole la lengua.
- No, ¿eh? ¡Me niego!
- ¡Pues reza!
Escuché como empezaba a hablar en un tono casi inteligible mirando al cielo.
- ¿Qué haces? -pregunté riendo.
- ¡Rezar!
Las dos estallamos en carcajadas y nos acercamos a la acera para parar un taxi.
Nada más subirnos, Sam le entregó al taxista la dirección del hotel donde se hospedaban los chicos y comprendí que mi suerte ya estaba hechada.
- Sam...
- ¿Qué?
- ¿Y si Harry no quiere saber nada de mí igual que hice yo todo este tiempo?
- ¿En serio crees que ha cambiado de parecer en un par de días? No seas tonta.
Sonreí ante aquella respuesta, pero no pude tranquilizarme y a medida que nos acercábamos al hotel, mis nervios aumentaban considerablemente.
- Bien, aquí es. -dijo el taxista interrumpiendo mis pensamientos.
Una vez entradas en el hotel, solo nos quedaba convencer al encargado de que nos dejara subir a la habitación sin avisarlos, lo cual resultó una tarea bastante complicada para Samantha.
- ¡Pero que le estoy diciendo que no soy ninguna fan!
- ¿Y como puede confirmarme eso? -insistía el encargado.
Mientras los escuchaba discutir, se me ocurrió la brillante idea de llamar a mi tío para que hablara con alguien que estuviera en el hotel con los chicos, y así fue, en menos de 5 minutos uno de los guardaespaldas de los chicos se acercó al encargado y éste nos dejó pasar.
El guardaespaldas nos acompañó hasta la planta de los chicos y nos comunicó que estaban los 5 en una habitación reunidos, pero que podíamos entrar sin ningún problema.
- ¿Y ahora? -preguntó Sam frente a la puerta.
- Ahora entrarás como si yo no estuviera aquí, los saludarás a todos y le dirás a Harry que el encargado te pidió que le dijeras que bajara a recepción.
Esa era mi idea, que Harry no tuviera tiempo a reaccionar ni a pensar si quería verme o no. No quería imaginarme que se negara a salir y tuviera que volver a casa sin verlo.
Sam se acercó a mí y me abrazó antes de entrar.
- Suerte. -susurró.
NARRA HARRY.
Llevábamos toda la tarde en aquella habitación discutiendo cosas sobre la gira, hasta que de repente, la puerta se abrió y una figura para todos conocida entró tirándose sobre Louis.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó este sorprendido.
- ¿No te alegras de verme? -fingió ella enfado.
- Estás loca... -susurró él antes de besarla.
Ver aquello solo podía recordarme lo estúpido que había sido perdiendo a Gabriella e imaginarme lo feliz que sería si en vez de Louis, fuera yo, y en vez de Samantha, fuera ella.
Samantha nos saludó a todos nos explicó que esa semana no tenía clases y que había decidido pasar tiempo con Louis, y justo en el momento en el que le iba a preguntar por "ella" me interrumpió.
- Ah, Harry, es verdad. El encargado me pidió que bajaras cuando subía.
- ¿Yo? -pregunté confuso.
- Sí, ¿qué has hecho ya?
Me levanté sin entender nada y me dirigí hacia la puerta. ¿Qué podía querer aquel hombre de mí? No entendía nada, pero salí al pasillo y llamé al ascensor, y justo en ese momento escuché aquella voz a mis espaldas.
- ¿Así recibes a tus visitas, Styles?
Me giré y allí estaba ella, tan perfecta como siempre apoyada en la pared, y mirándome con una ceja levantada y un preciosa sonrisa dibujada en su cara.
- ¿Gab...-no me dejó terminar, noté como sus brazos se entrelazaban en mi cuello y su olor invadía mis fosas nasales.
- ¿Todavía me quieres? -susurró en mi oído.
- Más que a nada en este mundo. -la abracé más fuerte.
- Pues no me sueltes nunca, por favor.
- No lo haré. Esta vez es para siempre.
Nuestros labios se volvieron a unir y esta vez estaba seguro de que no iba a permitir que nada ni nadie nos separara, que no iba a permitirme volver a perderla de nuevo. Esta vez era para siempre.
- Te quiero, Gabriella.
FIN.
PD: Quien quiera que la/o avise cuando suba capítulo de la de Liam que me avise comentario (diciéndome su twitter) o por mención. Besoos :)
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 44.
Una vez aclarado todo con Matt, solo quedaba saber qué iba a hacer con Harry. Llevaba todo el fin de semana pensando en ello, dos días seguidos y todavía no había sacado ninguna conclusión clara.
Era miércoles y para mi suerte hoy no tenía clase, podía pasarme todo el día viendo películas o salir de compras.
Me levanté con parsimonia y me dirigí a la cocina para prepararme el desayuno, y nada más entrar en ella me encontré con Sam, la cual había estado distante durante estos dos días y notaba que tenía la intención de continuar haciéndolo.
- ¿Qué pasa? ¿Tan mal huelo? -pregunté.
- ¿Qué? -rió.
- No sé, llevas dos días esquivándome e intentando no cruzar palabra conmigo... Empezaba a pensar que se me había estropeado el desodorante o que debería incrementar mis duchas.
- No seas tonta, no te esquivo...
- Sam... ¿Qué pasa?
- ¡Que no pasa nada!
- ¡Samantha!
- Te odio.
- Gracias -sonreí falsamente- Ahora cuéntame, ¿qué pasa?
- Que no pasa nada...
- Está bien... Oye, ¿sabes algo de Harry? ¿Y Louis? ¿Cuando piensa venir?
Noté que empezaba a ponerse mucho más nerviosa y eso me inquietó.
- Sam, ¿qué pasa? -pregunté acercándome- ¿qué me estás ocultando?
- Se han ido hace poco más de dos horas.
- ¿QUÉ? ¿Y por qué no me has avisado?
- Porque no quería que te guiaras porque se iban para tomar una decisión.
- ¡Pero yo quería despedirme de Louis! Bueno, de Louis, de Niall, de Zayn, de Liam...
- De Harry...
- Claro que no.
- Claro que sí.
- Que no.
- Que sí.
- ¡Te odio!
- Sabes que no. ¿Qué has pensado sobre Harry estos días?
- No lo sé... Lo quiero, pero tengo miedo de volver a pasarlo mal...
- ¿Sabes que ese miedo solo te impide volver a ser realmente feliz? Las dos sabemos que quieres estar con Harry y que todo el mundo se merece una segunda oportunidad.
- Pero...
- Pero nada, Gabs. Una persona que te quiere y que intenta demostrártelo aunque tú no quieras saber nada de esa persona, lo único que demuestra es que no va a volver a cometer el mismo error y que está dispuesto a hacer todo para remediar el dolor que te pudo causar.
- Lo sé... ¿Pero y si esta vez soy yo la que le hace daño a él?
- Eso no puedes saberlo sin intentarlo. ¿Prefieres huir por miedo o prefieres acabar con ese miedo y disfrutar de lo que quieres? El miedo solo nos reprime y acaba con todos nuestros deseos.
- ¿Donde está la llave del trastero?
- ¿Para qué quieres ahora la llave del trastero? -preguntó confusa.
- Las maletas están en el trastero. ¡No puedo irme a EEUU sin ropa!
- ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Como que a EEUU?
- No voy a llamar a Harry para decirle que quiero estar con él el resto de mi vida, tendré que ir y decírselo a la cara -sonreí.
- Estás loca. -dijo abrazándome.
- ¿Y bien? ¿Dónde está la llave?
Me entregó la llave y me acompañó al trastero a por una de las maletas.
- Sam, ¿quieres venir? Se me está ocurriendo una idea perfecta...
La respuesta de Samantha había sido una afirmación rotunda, y las dos pasamos el resto del día en busca de dos billetes que salieran el día siguiente y en llevar lo imprescindible para acabar la semana allí.
Aquella noche la recuerdo perfectamente. No había sido capaz de dormir más de horas seguidas y dos horas antes de la hora de salir hacia el aeropuerto, me encontraba perfectamente preparada y agobiando a Samantha para que terminara lo antes posible.
- Ya voy, ya voy. -dijo saliendo del baño.
- ¿Nos vamos?
- Nos vamos.
Las dos recogimos nuestras maletas y las metimos en el coche que nos llevaría al aeropuerto.
- Estás segura, ¿verdad? -me preguntó justo antes de subir al avión.
- Nunca había estado tan segura de nada en mi vida.
El vuelo se me hizo eterno, no podía dejar de pensar en el momento en el que mis brazos volvieran a rodear el cuello de Harry y nuestros labios volvieran a estar en contacto. ¿Cuantas veces había imaginado que volvía a estar en brazos de Harry? Miles, pero esta vez la diferencia era que estaba segura de que volvería a pasar.
HOLA, AMOOOOOOOOOOOOORES. Como podréis imaginaros esto se acaba y tiene una explicación. Como ya sabéis, esta fic la empecé antes de verano y bueno, al estar desconectada de todo esto me está costando bastante sacarla adelante, así que lo mejor es que la acabe y empiece con la de Liam cuanto antes. Dicho esto, solo me queda añadir que entre mañana y pasado subiré el final jijijiji...
BESITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS <3
domingo, 23 de septiembre de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 43.
- ¿Sí? -pregunté.
- ¿Gabs?
Era él, era su inconfundible voz.
- Ah, hola, Harry.
- ¿Por qué no me has contestado antes?
- No me enteré, estaba cenando con Sam.
- Ah...
Los dos nos quedamos unos segundos en silencio, un silencio incómodo que ninguno de los dos se atrevía a romper, pero que si continuábamos manteniéndolo estaba segura de que nuestros teléfonos acabarían explotando.
- Y dime, ¿qué querías? -pregunté.
- Había dicho que te llamaría esta noche para hablar, pero he estado cuidando de Louis.
- Ah...
- ¿Y tú qué has hecho?
- He estado con un...amigo...
- ¿Un amigo?
- Sí.
- ¿Tú amigo se molestará si te vuelvo a pedir que quedemos para hablar?
No sabía qué contestar a esa pregunta, pero por suerte las maldiciones de Louis y los gritos llamándolo me salvaron.
- Cuida de Louis, ya hablaremos. Buenas noches, Harry.
Colgué sin darle oportunidad a despertar y me dispuse a salir de mi habitación para darme una ducha y aclarar todas las ideas que se amontonaban en mi cabeza.
- ¿Por qué juegas con él? -me preguntó Sam apoyada en la pared.
- Sam...
- No, Gabriella, entiendo que te haya hecho daño y que sigas dolida, que tengas miedo a volver a pasarlo mal, pero no puedes jugar con él y con Matt. Tienes que escoger y ser sincera con los dos. -Sin decir nada me abrazó y me susurró: - Siempre voy a apoyarte en todo lo que hagas, pero esta vez deberías hacerme caso y hacer lo que te pido.
- Gracias, Sam.
A la mañana siguiente me levanté para ir a la universidad, no podía seguir faltando o perdería los puntos de asistencia.
Cogí mi abrigo, metí mi portátil en el bolso y cogí una bufanda para protegerme del frío que invadía Londres aquella mañana.
Nada más llegar a la puerta del edificio me encontré con Matt.
- ¿Qué tal? -preguntó colocándose a mi lado.
- Bien... Oye, ahora tengo que ir a hacer un trabajo a la biblioteca. ¿Te apetece que quedemos para comer y así hablamos sobre lo de ayer?
- ¿Has tomado ya una decisión?
- Sí, pero mejor lo hablamos después.
No dejé tiempo a que contestara y salí corriendo hacia la biblioteca.
El tiempo pasaba demasiado rápido, ya casi era la hora de comer y yo todavía no sabía que iba a decirle exactamente a Matt. Pero sabía que no era con él con quien quería estar.
Recogí mis cosas y salí a buscarlo, pero me llegó un mensaje justo en ese momento: "Te espero en la cafetería, no tardes. xx"
Me armé de valor y salí hacia allí, y nada más entrar, pude verlo sentado en una de las meses del fondo.
- ¿Y bien? ¿De qué querías hablarme? -preguntó de camino a la barra.
- Verás...
- Has tomado una decisión y yo no estoy en tus planes.
Que lo dijera así, tan rápido y sin titubear, con tanta seguridad y con tanto acierto, me desconcertó.
- ¿Qué? -pregunté.
- No hace falta que me des un discurso sobre que soy un chico genial, que muchas querrían estar conmigo, que no es mí si no que es por ti y que quieres a...¿Harry?
- Pero, ¿por qué dices eso?
- Porque es obvio, no me miras más que como a un amigo... Pudiste dudar ayer y lo sé, sé que por un momento pensaste que podría ser el que te hiciera olvidar a Harry, pero algo pasó cuando volviste a casa porque vuelves a mirarme como me mirabas antes del beso.
- Yo..., lo siento...
- No tienes nada que sentir, no eramos nada y ninguno de los dos sentía algo fuerte por el otro.
- Entonces... ¿amigos?
- Amigos. ¿Como amigo te puedo invitar a comer a otro sitio? -dijo mirando con cara de asco la comida que había en los recipientes de la barra.
- Sí, por favor. -reí.
Mañana más!! :)
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 42.
En apenas un par de horas mis intenciones con Matt habían cambiado. No podía engañarme y hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en una tarde tan simple con un chico normal. Un chico que no tenía a millones de chicas detrás, un chico con el que no tenía que escapar de cientos de periodistas que solo buscaban un par de fotos con las que desatar el caos entre las fans...
Mientras en mi cabeza se amontonaban un montón de pensamientos confusos, noté que nuestros labios se juntaban y para mi sorpresa, no tenía ganas de pararlo, pero no quería jugar con él, tenía que decirle la verdad.
- Matt -dije apartándome levemente.
Él se separó por completo y me miró interrogante.
- Yo..., yo quiero que sepas la verdad. No quiero hacerte daño. -continué.
- ¿Qué verdad?
- ¿Recuerdas la noche que te conocí? Esa noche salí con el único propósito de olvidarme de mi ex, de vengarme de él. Ese día me enteré de que volvía a Londres y no sé por qué, pensé que saliendo y emborrachándome, me vengaría de él, pero apareciste tú y por primer vez en mucho tiempo me sentí a gusto con un chico.
- ¿Puedo saber por qué terminásteis?
- Verás..., ¿tienes algún periódico de los últimos días?
Me miró confuso y fue en busca de ellos a la cocina.
- ¿Estos te sirven? -dijo entregándomelos.
Busqué entre las noticias y enseguida encontré una noticia de ellos.
- ¿Te suenan? -dije mostrándoselo.
- Ah, sí, no dejan de salir estos días en la televisión. ¿Por qué?
- Gracias a ellos yo estoy aquí. Yo vivía en Estados Unidos, pero entre Louis y Niall convenciern a mi tío de que pudiera venir aquí. Yo en un principio odiaba a este -señalé a Harry-, pero con el paso del tiempo las cosas cambiaron y..., bueno, acabamos juntos.
- ¿Él es tu ex?
- Sí. Estuvimos juntos un tiempo, pero cuando les salió una gira por América, él decidió dejarme porque supuestamente no cree en las relaciones a distancia, pero ha vuelto y me ha dicho que no puede olvidarme y que me echa de menos, pero yo no sé si quiero volver a intentarlo y volver a pasarlo mal... Y no quiero hacerte daño.
- ¿Me estás pidiendo que me aleje?
- No lo sé, Matt...
- Tienes dos opciones: Pedirme que me aleje y yo lo haré sin ningún problema, o dejarme que intente ayudarte a olvidarte de él.
- ¿Y si no lo olvido?
- Si no puedo ayudarte a que te olvides de él, me resignaré y me apartaré del camino de Harry. Tú decides.
- Esta noche quiere verme y hablar conmigo.
- Pues esta noche vas, hablas con él y mañana me dices cual es tu decisión.
- ¿Estás seguro de que quieres ayudarme a que lo olvide?
- ¿Por qué no? Eres una chica increíble y me gusta estar contigo, y creo que a ti tampoco te molesta estar conmigo.
- Gracias... -dije hundiendo mi cabeza en su pecho.
Al poco rato, salí de casa de Matt y marqué el número de Harry 1, 2, 3 tonos...
- ¿Sí? -escuché la voz de una chica e inmediatamente colgué.
¿Como podía ser tan tonta y esperar que Harry había cambiado?
Continué caminando y a medida que pasaba el tiempo la noche iba cayendo sobre las calles de Londres, mientras yo caminaba con las manos en los bolsillos del abrigo, pensando en lo tonta que había sido planteándome alejarme de Matt por unas cuantas palabras vacías de Harry.
Llegué a casa y para mi sorpresa Samantha estaba allí.
- ¿Qué haces aquí? -pregunté.
- Vivo aquí, ¿recuerdas? -bromeó Sam.
- Pensé que Lou seguiría enfermo y te quedarías a cuidarlo.
- No, está mucho mejor y Harry me dijo que se quedaría cuidándolo.
- ¿Harry cuidándolo? ¿Cuando?
- Pues hace menos de una hora, ¿por qué? ¿Pasa algo?
- ¿Harry ha cambiado el número?
- Pues la verdad es que no lo sé, ¿por qué?
- ¿Y Louis?
- No, él no.
Saqué mi móvil del bolsillo y marqué el número de Louis.
- ¿Gabs? -escuché al momento.
- Lou, ¿Harry está contigo?
- Sí, ¿quieres que te lo pase?
- No, no hace falta, solo quería saber eso. Buenas noches, Lou.
Colgué antes de que pudiera contestarme y noté como la mirada de Sam continuaba clavada en mí.
- ¿Qué? -pregunté.
- ¿Se puede saber qué ha sido eso?
- Una tontería.
Sam se levantó y entre las dos preparamos la cena, me contó cosas que le había contado Louis y al terminar de cenar, me encerré en mi habitación, cogí el móvil y vi 3 llamadas perdidas de un número que no conocía, y justo en ese momento el mismo número volvió a llamar.
Bueeeeeeeeeeeeeeeeeno, parece que he vuelto...JAJAJA ha sido todo gracias a que @Zaynswishes me ha pasado el link y vi todos los comentarios de la última entrada y bueno, me entraron ganas de escribir.
Pues eso, es cortito y bastante cutre, pero ahora seguiré subiendo más a menudo.
Besitos a todas y gracias por seguir entrando :)
martes, 19 de junio de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 41.
- ¿Niall? -me giré.
- Shhh, no grites.
Llevaba tanto tiempo sin verlo que no pude reprimir las ganas de abrazarlo.
- No has venido a verme. -me reclamó.
- Y tú a mí tampoco...
Nos dimos cuenta de aquel no era el mejor sitio para ponernos al día de todo lo que había pasado y nos dirigimos a alguna cafetería donde pudiéramos estar tranquilos.
- ¿Qué vas a tomar? -me preguntó.
- Un café caliente estaría bien.
Se levantó a pedir en la barra y volvió con dos tazas de café.
- ¿Y qué tal te ha ido por allá? -pregunté.
- Bien, hay muchas chicas guapas, las fans se vuelcan muchísimo con nosotros, pero no sé... No es lo mismo que estar en casa, hecho mucho de menos todo esto, os echo de menos a todos vosotros...
- Pero, ¿cuando volvéis definitivamente?
- No lo sé, me gustaría saberlo... Pero no lo sé, se supone que podremos volver cada vez que tengamos descansos en la gira para ver a la familia. Pero bueno, ¿y tú? ¿qué tal por aquí?
- Yo..., pues no sé, como siempre. Estudiando y esas cosas.
De repente su móvil comenzó a sonar, miró la pantalla y se puso nervioso.
- ¿Sí?... Sí...,vale...
- ¿Qué pasa? -pregunté.
- No, nada, voy al baño. Ahora vengo.
Se levantó y me dejó sola en aquella mesa, pero en seguida comprendí el por qué de su comportamiento. Había sido una encerrona. Una cabellera rizada se asomaba por la puerta y sí, era Harry.
- ¿Qué haces aquí? -pregunté lo más calmada posible.
- De algún modo tengo que conseguir que me escuches.
- Creo que ya sé todo lo que necesito saber. Recuerdo que me dijiste: "No creo en las relaciones a distancia."
- Lo sé y fui un idiota por decírtelo, pero déjame que te lo explique todo. No es tan fácil, ni tan simple como eso.
- Tienes exactamente el tiempo que tarde en acabarme este café. -dije señalando la taza.
- No, déjame explicártelo esta noche. Ahora tengo una entrevista.
- No, Harry, no voy a dejar que me lo expliques esta noche, no voy a dejar que aparezcas con tu sonrisa de siempre y lo arregles todo con un "perdón" y un "te quiero". No son tan fáciles las cosas.
Me levanté sin dejar que contestara y salí de aquel local.
Aquel juego se estaba haciendo realmente difícil para mí, fingir que no me importaba lo más mínimo y que no me moría por perdonarlo y volver a probar aquellos labios, era realmente un calvario. Pero no podía dejárselo tan fácil, conocí a Harry y tenía que probar que realmente quería que lo perdonara.
La siguiente parte del plan sería dejarle completamente claro a Matt que lo único que quería de él era una amistad, no quería nada más y esperaba que lo comprendiera.
Marqué su número y esperé, 1, 2, 3 tonos...
- ¿Gabs?
- Matt, ¿podemos quedar?
- Sí, claro. ¿Estás en casa?
- No, estoy al lado de la tuya. ¿Voy para ahí y me esperas en la puerta?
- Sí, perfecto.
Me encaminé hacia su portal y cuando estaba llegando pude ver como salía y se apoyaba en la puerta.
- ¿Esperas a alguien? -pregunté.
- Sí, pero creo que me ha dejado tirado...
- Tonto. ¿A dónde quieres ir?
- No sé, está a punto de ponerse a llover. ¿Quieres entrar?
Por un momento dudé, que me llevara a su territorio haría más difícil mi escapatoria, pero por otra parte, miré al cielo y comprobé que tenía razón, de un momento a otro comenzaría llover.
Se hizo a un lado y me dejó pasar.
Había ido hasta allí muchas veces, pero nunca me había dejado pasar, era una casa acogedora, pequeña y decorada de una forma que a simple vista parecía muy especial.
- ¿Te gusta? -susurró a mis espaldas.
- Es preciosa. -contesté embelesada.
- Me llevó varios años de ahorros conseguir que quedara así. Está decorada como siempre soñé que fuera mi casa.
Punto a favor de Matt, era la persona más humilde y cuidadosa que había conocido en años.
No sé por qué motivo, pero los dos acabamos en el sofá muertos de risa cada uno con un mando de la Play.
- Estás haciendo trampas. -dijo extremadamente cerca.
- ¿No sabes perder? -pregunté a la misma distancia.
- No me gusta darme por perdido.
- No deberías hacerlo...
Es cutre, lo sé ><.
Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesitos :)
PD: Gracias por las más de 100.000 visitas, sois amor :')
domingo, 17 de junio de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 40.
- Sí, puedes Harry, te recuerdo que fuiste tú el que lo mandó todo a la mierda antes de irte.
Me separé de él y fui a colocar los hielos en la cocina.
Volví al salón y él seguía allí parado sin haber movido un solo músculo, pero al verme en la puerta de la cocina, cogió la bolsa con la ropa de Sam y se encaminó hacia la puerta sin decir nada.
- Lo siento. -dijo antes de cerrar la puerta.
Me quedé parada apoyada en la puerta sin saber qué hacer, ¿por qué había vuelto? ¿Por qué me había dicho aquello? No sabía si dejar a un lado todo lo que había pasado y salir corriendo detrás de él, o hacer como si todo lo que había ocurrido aquella mañana fuera un simple sueño. Nada importante.
Decidí optar por la segunda opción y coger algo para bajar la fiebre, y volví a mi cama y me tumbé a ver la televión. Las horas pasaban y yo no podía quitarme a Harry de la cabeza, miraba todo y nada en la televión, pero él no salía de mi cabeza.
Mi móvil comenzó a sonar, era Samantha.
- ¿Sam?
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás en casa? Ayer no saliste...
- Me encontraba mal, tenía fiebre y alguien tenía que defender la casa de intrusos... -reí amargamente.
- Lo siento... No pensaba que fueras a estar...
- No pasa nada, ¿qué tal está Lou?
- Está mejor, lleva todo el día durmiendo. ¿Quieres que lo lleva para ahí y os cuido a los dos?
- No, que va, no pasa nada. Cuídalo a él que vas a tardar más en volver a verlo.
- ¿Estás segura?
- Que sí, anda, no seas pesada. ¡Pasadlo bien! Y protección, por favor.
- Ja-ja-ja qué graciosa... Cuídate, anda.
Colgué y a los diez segundos mi móvil volvió a sonar.
- ¿Qué quieres ahora, Sam?
- No soy Sam...
- ¿Matt?
- Exacto. -rió.
Era justo la llamada que necesitaba en aquel momento.
- ¿Qué haces? -preguntó.
- Ver la televión, o bueno, intentarlo. Me estoy muriendo.
- ¿Y eso?
- Es que tengo fiebre...
- ¿Ah, sí? Ahora mismo voy a cuidarte y no acepto un "no" por respuesta.
- Está bien, te espero. -reí.
Intenté cambiar un poco de aspecto, pero aquello fue imposible, mi cara de moribunda era imposible de cambiar.
Al poco rato sonó el timbre.
- ¡Ya voy! -grité. - Qué rápido has llegado...
- He traído películas, palomitas y refrescos. -dijo mostrándome las bolsas.
- ¡Oh! ¡Genial!
Me hice a un lado y pasó hacia el salón.
- Iré a por mantas, ahora vengo.
Cogí un par de mantas y volví al salón donde vi que Matt ya lo tenía todo preparado y me miraba con una gran sonrisa.
Me acomodé a su lado y le estreché la otra punta de la manta con la que me había tapado.
Empezamos a ver películas y cuando llegó el momento de las de miedo, me acurruqué a su lado y empezó a reírse.
- ¡No te rías! Si siguiéramos viendo las de risa no tendría por qué esconderme...
- Si quieres no la vemos...
- No, no, quiero verla.
Le dio al play y cada 5 minutos escondía mi cabeza en su pecho y él no dejaba de reírse, pero en algún momento me quedé dormida ya que lo siguiente que recuerdo fue despertarme en mi cama envuelta en mis mantas.
Palpé cuidadosamente mi mesilla de noche con cuidado de no tirar nada y por fin encontré mi móvil, lo desbloqueé y vi un mensaje en el WhatsApp de Matt: "Buenas noches, dormilona. Te has quedado dormida a la mitad de la película y no quería despertarte. Un beso", cerré la conversación y sin quererlo, o queriéndolo tal vez, abrí una conversación con Harry y vi: "En línea."
- ¿Le hablo? No, Gabriella, claro que no le vas a hablar. ¿Por qué no? Podemos ser amigos... Sabes que no, que no podemos ser amigos. ¿Qué hago hablando sola? Oh, dios...
Me levanté y me dirigí a la cocina a por algo para desayunar, por lo que veía Samantha no tenía pensado aparecer hoy tampoco por casa, así que decidí abrigarme y salir a dar una vuelta.
Comencé a caminar por las calles frías de Londres, era un día gris, algo que coincidía perfectamente con mi estado de ánimo.
Después de un rato caminando, me encontré frente a una tienda de periódicos y revista, y tuve el impulso de buscar cualquiera en la que saliera Harry. Empecé a revisar entre los montones de revistar y por fin encontré una: "One Direction vuelve a Londres y nos dedican unos minutos". Abrí rápidamente aquella revista en busca y fotos y cuando encontré una, mis ojos los revisaron a todos. Todos estaban mucho más guapo, pero había algo en Harry cambiado. Su sonrisa no era la misma.
- Salgo guapo, ¿verdad? -escuché a mis espaldas.
viernes, 15 de junio de 2012
Mi pesadilla. Capítulo 39.
NARRA HARRY.
Grité su nombre, fue como un impulso que no pude controlar, fue como si otra persona se hubiera apoderado de mi cuerpo en aquel momento y gritara por mí.
Por un momento temí que me pudiera haber visto, así que huí, salí corriendo una vez más.
Hoy era el segundo día en Londres, me había propuesto esquivarla hasta que volviéramos a EEUU, así que me dedicaría a asistir a las entrevistas y reportajes.
Salí de mi dormitorio en dirección a la cocina para desayunar algo y me encontré con Louis y Sam en el sofá del salón, Louis dormía sobre el regazo de Sam y ella miraba la tele mientras acariciaba su pelo.
- Buenos días, ¿no se supone que dormiríais en tu casa? -pregunté.
- Sí, pero se encontraba mal y vinimos aquí.
- Ah, bueno, voy a desayunar. ¿Quieres algo?
- Un café no estaría mal...
Entré en la cocina y me preparé mi desayuno y el café de Sam, se lo llevé y me senté a ver la televisión con ellos.
- ¿Está bien? -pregunté.
- Sí, solo tiene un poco de fiebre.
Sonreí.
- No, Louis no, Gabriella...
- Ah... No lo sé, se comporta de una forma extraña, sale de fiesta casi todas las noches y el resto del tiempo lo pasa en la biblioteca estudiando.
- Ah...
- Oye, ¿me puedes hacer un favor? -asentí- ¿puedes ir a mi casa y cogerme algo de ropa para un par de días? Es que si me muevo se despierta.
- Pero...
- No, ella no estará, tiene clase hasta el mediodía.
- ¿Estás segura? -repetí.
- Te lo juro.
- Iré a cambiarme entonces...
NARRA GABRIELLA.
Un rayo de sol atravesó repentinamente mi ventana haciéndome esconder la cara en la almohada.
- Mierda... -susurré.
Mi cabeza me avisaba de que en cualquier momento iba a explotar, lo extraño es que la noche anterior no había salido, si no que me había pasado la noche buscando y viendo entrevistas de los chicos, para cerciorarme de que no me había vuelto loca y que la voz que había gritado mi nombre había sido la de él.
Me removí entre las sábanas y al dolor de cabeza se le sumó una serie de estornudos.
- No me jodas...
Me levanté lentamente y me dirigí a por algo caliente a la cocina, pero cuando estaba llegando a la puerta escuché como la puerta de la entrada se cerraba.
- ¿Sam? ¿Pero esta chica no estaba en casa de Louis? -susurré.
Abrí lentamente la puerta y pude ver como una sombra se movía por el pasillo, pero estaba segura de que no era la sombra de mi amiga.
Cerré sin hacer ruido la puerta y me giré para buscar algo en mi habitación con lo que defenderme, y tras buscar bastante, encontré un bate de béisbol de un disfraz que había utilizado para una fiesta.
Volví a la puerta y esta vez la abrí con decisión, fui a la cocina, la revisé con la mirada y no vi a nadie, comencé a caminar por el pasillo y volví a escuchar ruidos, pero de la habitación de Samantha.
Entré decidida y al escucharme, se giró, lo golpeé y bueno...
- ¡AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!
- ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!
- ¿HARRY?
- ¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!
Con la emoción del momento le había golpeado en el ojo y no dejaba de gritar como una niña pequeña, mientras se protegía.
Lo arrastré hasta el salón y saqué una bolsa de hielos para curarlo.
- ¿Se puede saber qué haces aquí? Y lo más importante, ¿por qué has entrado como un ladrón?
- ¿Qué? No entré como un ladrón, pensé que no había nadie, eso me había dicho Samantha.
- Ah, ¿me estabas esquivando? -le apreté el ojo con los hielos.
- ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!
- Lo siento, se me ha ido la mano. -sonreí cínicamente.
- No, pero pensé que no te haría gracia verme en tu casa... Y por lo visto, no te la ha hecho.
Volví a apretar.
- ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!
- ¿Puedes dejar de gritar como una niña?
- ¿Puedes dejar de apretar cada vez que digo algo que no te gusta?
- Eso es mentira, yo no estoy haciendo eso.
- Ya, claro...
- ¿Me estás llamando mentirosa?
- ¿Me estás llamando nenaza?
- Olvídame. -dije levantándome.
- No puedo.
Me agarró una mano y se levantó del sofá atrayéndome hacia él.
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